Deconstrucción familiar

Hace casi un año y medio dediqué mi séptima columna editorial a una serie que me intrigó por varios elementos y que no esperaba se convirtiera en el éxito que es hoy: The Umbrella Academy. Por entonces hablaba del modo en que su ciencia ficción medular se convertía en un reflejo de las proporciones cósmicas de la incertidumbre que vive una generación que se enfrenta a la fantasía (y realidad al menos teórica) de los viajes en el tiempo y los multiversos.

Hoy, para la número ochenta y tres, quiero revisitar este show a la luz de los cambios que ofrece su segunda temporada y, en específico, desde el que considero el tema central de esta nueva entrega: la deconstrucción familiar y la pregunta por la identidad.

Buena parte de los elementos entrañables de esta serie logran darse cita de nuevo para la segunda temporada del programa de TV web basado en los cómics de Gerard Way ( también vocalista del recién reunido My Chemical Romance) y el ilustrador Gabriel Bá. Destacando, cada vez más, la voz propia con la que Steve Blackman ha sabido alejarse de la idea original de Way y Bá para encaminar esta historia hacia un nuevo horizonte y hacia el análisis alternativo de sus personajes que propicia la narrativa televisiva.

Hay, en especial, una sensata adaptación de la naturaleza irrestricta de estos personajes en su versión de historieta a un relato coherente, disparatado y de una verosímil hondura y consistencia psicológica. Profundidad que en la primer entrega de The Umbrella Academy se vertió en un tono un tanto oscuro y grávido que se convirtió en el centro de las principales críticas que recibieron  aquellos primeros capítulos señalados por su “inaccesibilidad”.

En consecuencia, la nueva colección de episodios del programa resulta una versión atenuada de la serie con una disposición más afable y pronta a la comedia ligera. Asunto que, a mi parecer, resta un poco de poder a la atmósfera lúgubre que envuelve a esta historia, pero que, considerado desde un punto de vista optimista, se transforma en el vehículo de una narrativa fácil de seguir que encontrará su mejor momento en los últimos minutos de su desarrollo.

Por lo demás, la singular sensibilidad musical del show de TV web, su particular estilo visual y estético y sus cautivadores personajes vuelven a relucir en esta segunda temporada, quizá, incluso con una mejor atención a cada uno de sus siete protagonistas. Misma que favorece interacciones novedosas, naturales y esclarecedoras que servirán, dentro de esta entrega, para dar pie a nuevos conceptos que prometen ser explorados en el futuro de la serie.

Así, el tema central de la temporada se revela en la pregunta por la propia identidad encarnada con mayor claridad por Vanya pero, a su manera, expresada en la reinvención del propósito de Luther, la fijación de Diego con el heroísmo, la coyuntura socio-histórica que enfrentará Allison, la férrea voluntad de hacerse presente de Ben,  la revaloración del ego de Klaus y, por supuesto, la responsabilidad (quizá sobreextendida) de Número Cinco para mantener a este grupo de individuos disparejos en la misma sintonía.

Lo interesante de este núcleo temático es que como consecuencia lógica traerá una pregunta por los principios que hacen posibles los superpoderes de estos personajes, algo que pasa perfectamente inadvertido en la primer temporada del show; con ello, pondrá en tela de juicio también los lazos que los unen. Las bases atípicas desde las cuales estos personajes se conciben como una familia y las improbables razones por las cuales se siguen aferrando a estar unidos. En otras palabras, el concepto de familia de los Hargreeves se deconstruye con su segunda temporada.

En este contexto y haciendo una aplicación analógica, entiendo por deconstrucción (siguiendo la pista del filósofo francés del siglo XX Jaques Derrida) a la descomposición conceptual de las estructuras típicas de la familia heróica en favor de la consistencia y solidez del perfil psicológico de cada uno de los individuos que la componen. No una destrucción del concepto de la familia de héroes, sino una construcción inversa de sus términos.

Es decir, que lo que permite que este grupo de personajes se mantenga unido no es un absoluto y ciego amor por el bien, el honor y los valores familiares; sino, por el contrario, un sólido, justificado y por propio derecho egoísmo humano que, no obstante, se doblega ante el trascendental llamado de la sangre (aunque en este caso nuestra familia no esté compuesta por hermanos biológicos).

En mi primer texto sobre esta serie concluía que estos personajes aspiran a una felicidad colectiva, pero egoísta en lo fundamental pues parte de cada uno de ellos. Ahora, a la luz de la segunda entrega de The Umbrella Academy puedo afinar la idea hacia un escenario poco más pesimista pero mucho más heroico.

Los Hargreeves, todo parece indicar, ya no están movidos siquiera por un ideal clásico de felicidad, sino por una necesidad aún más patética (una necesidad más vehemente del propio ánimo y más pasional): la necesidad de identidad. De reconocerse quienes siempre han creído ser, de reconocerse con importancia en un multiverso multitemporal en el que la individualidad se antoja un capricho.

Ante la aterradora incertidumbre de los infinitos mundos posibles en infinitos escenarios espacio-temporales existentes y probables; Luther, Diego, Allison, Klaus, Five, Ben y Vanya deciden enfrentar la cósmica duda existencial de quiénes son con la voluntaria y voluntarista convicción de que lo que sea que sean, lo son en familia.

Y es que sólo así es posible una familia realmente sólida: deconstruyéndose. Desarmando y rearmando cada uno de los conceptos que nos convierten en quienes creemos que somos personalmente y colectivamente. Sí, por una búsqueda individual y egoísta. Pero no sólo por una búsqueda egoísta, sino por la búsqueda de la identidad propia que se pone al servicio de una identidad compartida. La identidad de una familia a la que pertenecemos y queremos, por propia voluntad, pertenecer. El heroísmo de enfrentarse al vasto mundo de cosas que ignoramos con la valiente convicción de sabernos eternamente ligados a los que consideramos como los nuestros.

Si quieres mantenerte al tanto de nuestras publicaciones semanales regístrate en el siguiente botón:

Contenido relacionado:

Lightyear explicacion polemica Disney Pixar Chris Evans Toy Story Buzz Aldrin
Editorial

Guardianes espaciales

Durante un par de semanas he reflexionado en este espacio sobre el tema de la guerra y sus consecuencias “invisibles”. Ahora, reflexiono sobre las retóricas detrás de este problema con especial énfasis en su versión futurista, los guardianes espaciales. Mitología en la que se inserta el más reciente estreno de Disney Pixar, Lightyear.

Leer Más >>
Barry Berkman HBO Max Bill Hader reflexion
Editorial

Barry Berkman

La semana pasada, a propósito de El Contador de Cartas de Paul Schrader, dediqué este espacio a reflexionar sobre la estela “invisible”—o no inmediatamente visible— que acarrea una cultura de guerra, violencia y armas. Allí intenté apuntar hacia la paradoja irresoluble entre los arraigos materiales del ser humano y los códigos morales que se promete a sí mismo; el problema entre lo que se quiere ser y la imborrable marca de quienes cruzan la horrífica línea del mal moral. Hoy vuelvo al tema desde el ángulo cómico-drámatico de la galardonada serie de HBO, Barry.

Leer Más >>
Paul Schrader Martin Scorsese El Contador de Cartas Oscar Isaac Willem Dafoe Taxi Driver Toro Salvaje
Editorial

Posguerra

Congruente con su estilo equilibrado y atento a las honduras de una mente cargada de dolor y violencia, Paul Schrader (Taxi Driver, Toro Salvaje) se adentra —de nuevo— en una problematización sobre la responsabilidad moral del hombre en su nueva película como escritor y director, El Contador de Cartas.

Leer Más >>
Lo que no sabias del humor mexicano serie documental Star Plus National Geographic reflexion Alex Fernandez Andres Bustamante Eugenio Derbez Franco Escamilla Omar Chaparro Chumel Torres
Editorial

Hablando en serio de la comedia mexicana

En ocasiones previas he usado este espacio para entrecruzar los horizontes de la Filosofía y la comedia  —ya sea a propósito de Los Simpsons clásicos, la comedia de roast o la sátira de los creadores de South Park—; en aquellas oportunidades he reiterado que la comedia es un camino ampliamente inexplorado por las filosofías premodernas, que la comedia puede convertirse en un camino oblicuo a la empatía y la inclusión y que la comedia, entre muchas otras cualidades, tiene la particularidad de retar, empujar y explorar sus propios límites con una inquietante plasticidad. Hoy vuelvo al tema movido por la nueva serie documental de Star Plus y National Geographic, ‘Lo que no sabías del humor mexicano’.

Leer Más >>

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. ISABEL

    Hola,
    Quisiera saber el nombre de quién escribió el artículo Deconstrucción Familiar de la segunda temporada The Umbrella Academy para seguirle en redes. Me encantó.
    Ahora les sigo a ustedes.😙
    Gracias

    1. Filosofía Millennial

      Hola, Isabel, muchísimas gracias por tu comentraio.

      El texto fue escrito por nuestro Editor General y fundador de este proyecto, H.R. Aquino Cruz. Sus textos se publican en esta página cada miércoles como nuestra columna editorial semanal, por lo que siguiendo nuestras redes sociales podrás mantenerte al tanto de su trabajo. En ellos nos comparte sus reflexiones filosóficas, personales y culturales sobre música, series, eventos, conciertos y, principalmente, cine. Te invitamos a visitar la sección «Editorial» de este sitio para conocer más de estos textos.

      Si te interesa ponerte en contacto con él directamente, sólo háznoslo saber y con gusto los ponemos en contacto para cualquier comentario, duda o inquietud que tengas respecto a su trabajo.

      Te reiteramos nuestro profundo agradecimiento a tus buenas impresiones, nos motivan a seguir adelante confiados de que estamos conectando con nuestro público. En verdad, gracias. Seguiremos trabajando.🤓

Comentarios cerrados.